Expositor:
Lic. Carlos Sucre, Presidente de APEDE
Es
indiscutible que la dirección de personal ha sido necesaria
desde tiempos antiguos, cuando aparecieron los grupos humanos
organizados para lograr objetivos comunes. Es difícil
imaginarse la realización de obras como, por ejemplo,
las pirámides de Egipto, sin una adecuada organización,
coordinación y control de la gente que participó
en su construcción. Sin embargo, no es hasta la revolución
industrial que la Administración de Personal ha sido
reconocida como función especializada dentro de la gestión
empresarial. Y de allí ha evolucionado hasta nuestros
días.
El
papel de los recursos humanos en la actualidad es determinante
para el éxito de una empresa. El recurso humano es el
activo más valioso con que cuenta toda organización
y cada vez es más aceptada la afirmación que atribuye
al factor humano la mayor influencia en la productividad de
las empresas.
Tomando
esto en consideración, es vital para todo empresario
contar con personal capacitado e idóneo para el desempeño
de sus funciones. Aunque el desempeño laboral es el resultado
de varios factores, la capacitación influye de una manera
determinante pues no sólo desarrolla las facultades que
el trabajador debe aplicar a su labor, sino que constituye un
factor de motivación. Por ello la capacitación
es un elemento de gran importancia y que, pensamos, es la base
fundamental para lograr el éxito en el desarrollo del
recurso humano que a su vez revierte en el desarrollo y progreso
de las empresas.
A
medida que aparecen nuevas tecnologías y se desplaza
la actividad económica del sector industrial hacia el
sector de los servicios, las empresas se hacen más dependientes
de los conocimientos, destrezas y actitudes de sus trabajadores.
La adquisición y la conservación de una fuerza
laboral suficientemente capacitada ha de ser tan importante
para las empresas como lo es la obtención de recursos
económicos.
Es
importante señalar que la capacitación incluye
no sólo el mejoramiento de destrezas sino la transmisión
de conocimientos y la formación de valores y actitudes
que habilitan al individuo para comportarse dentro y fuera de
su ambiente laboral. Su propósito principal es desarrollar
al máximo el potencial de los trabajadores para que puedan
utilizar todas sus capacidades, dando como resultado el desarrollo
del individuo. No podemos pasar por alto el hecho que la trascendencia
de la capacitación es de doble efecto: por un lado la
empresa logra mejorar su productividad; por otro lado realiza
un servicio social promoviendo el desarrollo integral de las
personas y por extensión a la sociedad.
Aunque
no dudo que algunas organizaciones tengan razón de temer
que sus trabajadores capacitados no pongan en juego todo su
potencial o que se desplacen hacia la competencia, somos de
la opinión de que una de las formas que tienen los empresarios
para fortalecerse es promoviendo e interviniendo directamente
en el desarrollo de sus colaboradores. Es natural que así
se genere una actitud de confianza y lealtad por parte de las
personas que reciben el beneficio. Además de que es preciso
atender equilibradamente todos los procesos del sistema de administración
de los recursos humanos, creando y manteniendo condiciones laborales
que animen a los trabajadores a permanecer dentro de sus empresas
para no correr el riesgo de perder los recursos invertidos.
Concretamente,
en Panamá necesitamos una modernización de la
educación, que nos permita, por un lado detectar habilidades
en las personas y por otro, las necesidades reales del mercado,
para fomentar la creación de carreras coyunturales en
función de las necesidades del mercado laboral.
Hoy
día nos encontramos con universidades llenas de estudiantes
en la búsqueda de un título universitario, para
que luego de concluir sus estudios pasen en su mayoría
a engrosar la larga lista de desempleados. Jóvenes profesionales
que finalmente quedan frustrados, realizando trabajos para los
que no estudiaron y no se prepararon; y peor aún que
no les satisfacen. Quienes mejor que ustedes, que tienen a cargo
la selección y reclutamiento de personal, viven día
a día esta triste realidad.
Por
ello el sector empresarial, afectado significativamente en su
desarrollo y productividad, debe involucrarse en esta problemática.
Consideramos que la responsabilidad de instruir y formar las
personas capaces de enfrentar los retos del desarrollo tecnológico
debe ser compartida tanto por las instituciones educativas gubernamentales
como por las empresas, que de todas formas no podrán
obtener en el mercado laboral el personal totalmente preparado
para sus necesidades particulares.
Se
debe buscar un equilibrio. Se debe detectar, diagnosticar y
proponer medidas para que nuestra juventud, futura fuerza laboral,
tenga un camino más llano a la hora de ir en la búsqueda
de empleo. Se deben establecer carreras más acordes con
la nuestra realidad y necesidades de las empresas de nuestro
país. El recurso humano debe estar capacitado y listo
para convertirse en una fuerza laboral productiva, que solamente
requerirá de la capacitación por parte de su empresa
ajustada a sus necesidades específicas.
Para
concluir, el éxito de un empresario para lograr una mayor
productividad definitivamente está en su recurso humano:
en la actitud y desempeño de sus trabajadores. Debemos
tener presente que para optimizar el rendimiento de nuestro
recurso humano es imprescindible mantener un entorno laboral
adecuado, una relación cordial, de respeto y confianza.
El ser humano permanece en búsqueda de la satisfacción
de sus necesidades y como tal, dueño de un incalculable
potencial de desempeño, está dispuesto a colocarlo
al servicio de la empresa, si ésta ofrece las condiciones
favorables para realizarse plenamente.
Muchas
gracias!